Es viernes por la tarde en Manhattan y solo hay una idea en mente: llegar a la playa. Pero entre el tráfico de la Long Island Expressway, los trenes abarrotados y los autobuses agotados, un traslado de Nueva York a los Hamptons puede convertirse en la parte más estresante del fin de semana. La buena noticia es que existen varias opciones bien definidas —cada una con sus tiempos, precios y ventajas— y conocerlas de antemano marca la diferencia entre un trayecto agotador y el comienzo perfecto de unas vacaciones.
¿Cuánto se tarda de Nueva York a los Hamptons?
La distancia por carretera entre Manhattan y localidades como Southampton o East Hampton ronda los 130-160 kilómetros (unas 85-100 millas). Sobre el papel, el viaje debería durar unas dos horas; en la práctica, todo depende del día y la hora. Un viernes de verano por la tarde, el trayecto en coche puede superar fácilmente las cuatro horas por la congestión de la I-495.
Esta tabla resume las principales alternativas:
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Opción |
Duración aproximada |
Precio orientativo (por persona, ida) |
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Tren LIRR |
2 h 30 min – 3 h |
15 – 40 USD |
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Hampton Jitney (autobús) |
2 h 30 min – 4 h |
35 – 55 USD |
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Coche propio |
2 – 4+ h |
Peajes, gasolina y aparcamiento |
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Traslado privado |
2 – 3 h (puerta a puerta) |
Variable según vehículo y grupo |
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Helicóptero |
40 min |
Desde 800 USD aprox. |
El tren LIRR: la opción más económica y predecible
El Long Island Rail Road (LIRR) sale de Penn Station y Grand Central y recorre el ramal de Montauk con paradas en Westhampton, Hampton Bays, Southampton, Bridgehampton, East Hampton, Amagansett y Montauk. Su gran ventaja es que no depende del tráfico: mientras los coches se detienen en la autopista, el tren mantiene su horario.
En verano funciona además el famoso "Cannonball", un tren exprés de los viernes que reduce el trayecto en unos 30 minutos. Conviene tener en cuenta algunos detalles prácticos:
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Los billetes comprados a bordo cuestan más que en la estación o en la app.
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Los fines de semana la frecuencia baja y puede haber una hora o más entre trenes.
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Al llegar, casi siempre hará falta un taxi o un vehículo local hasta el alojamiento final.
Es un esquema similar al de otros trayectos regionales de la zona: quien planifica bien un recorrido corto, como viajar de Nueva York a Jersey City, sabe que el último tramo hasta la puerta es tan importante como el trayecto principal.
Hampton Jitney: el autobús clásico hacia el este de Long Island
El Hampton Jitney es, desde hace décadas, el autobús de referencia para esta ruta. Recoge pasajeros en varios puntos de Lexington Avenue y Third Avenue en Manhattan, además de paradas en Brooklyn y una conexión con los aeropuertos de Queens. Ofrece asientos reservados, wifi, baño a bordo y un ambiente mucho más cómodo que un autobús urbano.
Existen tres líneas principales según el destino:
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Línea Montauk: Southampton, Water Mill, Bridgehampton, East Hampton, Amagansett y Montauk.
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Línea Westhampton: Westhampton, Quogue y Hampton Bays.
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Línea North Fork: Riverhead, Mattituck, Greenport y Orient Point.
La versión premium, el Ambassador, añade asientos más amplios en configuración 2+1 y bebidas incluidas por una tarifa superior. El inconveniente principal: el autobús sufre el mismo tráfico que cualquier coche y las plazas se agotan rápido en fines de semana de temporada alta.
Conducir hasta los Hamptons: libertad con condiciones
Ir en coche propio ofrece la máxima flexibilidad una vez en destino, algo valioso para recorrer playas, viñedos y mercados agrícolas repartidos por el South Fork. La ruta habitual sale de Manhattan por el Queens Midtown Tunnel hacia la I-495 (Long Island Expressway) y continúa por la Route 27 hasta los distintos pueblos.
Sin embargo, conviene calcular el coste real: peajes de túneles y puentes, gasolina, aparcamiento —escaso y caro en pleno verano— y, sobre todo, tiempo. Los viernes de junio a septiembre, entre las 14:00 y las 20:00, la LIE se convierte en un embotellamiento continuo. Quien llega en avión a Newark y valora alquilar un coche debe sumar además el rodeo alrededor de Manhattan; en ese caso, resolver primero el tramo urbano —por ejemplo, al viajar de Nueva York a Newark— con un servicio fiable simplifica bastante la logística del resto del viaje.
¿Cuándo tiene más sentido un traslado privado?
Un traslado privado deja de ser un lujo y pasa a ser la opción más práctica en situaciones muy concretas. La clave está en el servicio puerta a puerta: sin arrastrar maletas hasta Penn Station, sin buscar taxi al llegar y sin depender de horarios fijos.
Suele compensar especialmente a:
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Grupos y familias: dividido entre cuatro personas, el precio por pasajero se acerca al del autobús premium, con mucho más espacio para equipaje, sillas de bebé o material de playa.
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Viajeros con vuelos: quien aterriza en JFK, LaGuardia o Newark evita cruzar Manhattan cargado para tomar un tren o autobús.
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Salidas fuera de horario: vuelos al amanecer o regresos nocturnos, cuando el transporte público escasea.
En estos escenarios, un servicio como Transpovia resuelve el trayecto completo con conductor profesional y recogida en la dirección exacta, sin transbordos intermedios.
Cómo planificar y reservar tu transporte
La regla de oro de esta ruta es reservar con antelación entre Memorial Day y Labor Day. Los billetes del Jitney se agotan los fines de semana punta, el Cannonball se llena semanas antes y los traslados privados con vehículos grandes tienen disponibilidad limitada en julio y agosto.
Algunos consejos prácticos antes de confirmar la reserva:
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Elige bien el horario: salir jueves por la noche o viernes antes del mediodía evita lo peor del tráfico; el regreso es más fluido el domingo por la noche o el lunes temprano.
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Cuenta el equipaje: trenes y autobuses limitan el número y tamaño de bultos; tablas de surf o bicicletas suelen requerir vehículo privado.
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Confirma el último tramo: verifica cómo llegarás de la estación o parada hasta el alojamiento, sobre todo si llegas de noche.
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Vigila festivos y eventos: el 4 de julio y los fines de semana largos multiplican la demanda en todas las opciones.
Reserva tu traslado con Transpovia
Para quienes prefieren un viaje sin transbordos, Transpovia ofrece traslados privados entre Nueva York y los Hamptons con reserva en línea en pocos minutos. Basta con indicar dirección de recogida, destino, fecha y número de pasajeros para recibir un precio cerrado, sin sorpresas por tráfico o esperas.
El servicio incluye conductores que conocen las rutas alternativas a la Route 27 en horas punta, seguimiento de vuelos para recogidas en aeropuertos y vehículos adaptados a distintos tamaños de grupo, desde berlinas hasta vans para familias con equipaje voluminoso. Es una opción especialmente útil en esta ruta, donde el valor real está en llegar directamente a la puerta de la casa de veraneo, algo que ni el tren ni el autobús pueden ofrecer.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la forma más barata de viajar de Nueva York a los Hamptons?
El tren LIRR desde Penn Station es la opción más económica, con billetes que suelen moverse entre 15 y 40 dólares por trayecto según destino y horario. Comprar el billete antes de subir al tren y optar por ida y vuelta reduce el coste total.
¿Es necesario reservar el Hampton Jitney con antelación?
Sí, muy recomendable. En temporada alta, los autobuses de viernes por la tarde y domingo por la noche se agotan con días de antelación. Reservar en línea garantiza asiento y suele salir algo más barato que pagar a bordo.
¿Cuánto cuesta un traslado privado de Manhattan a los Hamptons?
El precio varía según el tipo de vehículo, el destino exacto y la fecha. Para grupos de tres o cuatro personas, el coste por pasajero puede acercarse al de un autobús premium, con la ventaja del servicio puerta a puerta. Transpovia muestra la tarifa cerrada antes de confirmar la reserva.
Antes de salir hacia los Hamptons
Elegir bien el medio de transporte es la primera decisión importante del viaje: el tren gana en precio, el Jitney en comodidad sencilla y el traslado privado en tranquilidad total. Sea cual sea la opción, reservar con antelación y evitar las horas punta del viernes es el mejor consejo posible. Y para un trayecto directo y sin complicaciones, Transpovia está a una reserva de distancia.
«Salimos de Midtown un viernes a las once de la mañana y a la una y media ya estábamos deshaciendo maletas en Southampton. Con dos niños y cuatro bultos, no cargar nada en Penn Station lo cambió todo.» — Familia viajera desde Manhattan

